miércoles, 28 de abril de 2010

ESTUDIOS DE ASTROLOGÍA III - Indice - Prefacio






ESTUDIOS DE ASTROLOGÍA III

Elman Bacher

Studies in Astrology
(1962)

LA
FRATERNIDAD
ROSACRUZ

THE ROSICRUCIAN FELLOWSHIP

P.O. Box 713

Oceanside, CA. 92049-0713 USA

http://www.rosicrucian.com/foreign/spanish.htm

Spanish@rosicrucianfellowship.org

ÍNDICE

Prefacio,

Introducción,

Capítulo I
El Astrólogo,

Capítulo II
El Mandala Astrológico,

Capítulo III
Astrología de Luz Blanca,

Capítulo IV
El Astrólogo trata sobre la Enseñanza,

Capítulo V
El Ascendente,

Capítulo VI
La Segunda Casa,

Capítulo VII
La Quinta Casa,

Capítulo VIII
La Octava Casa,

Capítulo IX
Retrogradación Planetaria,


PREFACIO

Los artículos astrológicos de Elman Bacher que aparecieron hace algunos; años en
nuestra revista “Rayos de la Rosa Cruz” han recibido numerosos comentarios favorables y
estamos seguros que todos los estudiantes de astrología espiritual han de brindarle una
buena acogida a este volumen.
Los conocimientos profundos del Señor Bacher y su dedicación a la ciencia de la
astrología aunados a su comprensión sobrenatural humana le permitieron someter materia
que indudablemente, lo colocan entre los mejores astrólogos esotéricos modernos.
Sus exposiciones ayudarán cada vez más al hombre en el conocimiento propio y la
realización de su más alto destino conforme la veracidad y el valor de la astrología sean
generalmente aceptadas.
El señor Bacher, antes de su transición en 1953 nos había expresado su ardiente
deseo de ver publicados sus artículos en forma de libro y aunque lamentamos hondamente
que él no esté con nosotros para ver su deseo realizado, nos sentimos contentos de saber
que su aspiración se ha cumplido.

***

del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher

INTRODUCCIÓN


INTRODUCCIÓN

La astrología es para el estudiante Rosacruz una fase de la religión, básicamente una
ciencia espiritual. Esta ciencia, más que ningún otro estudio revela al hombre a sí mismo.
Ninguna otra ciencia es tan sublime, tan profunda y tan abarcadora. Ella revela la relación
entre Dios (el Macrocosmo) y el hombre (el Microcosmo), demostrando que ambos son uno
fundamentalmente.
La ciencia oculta, al investigar las fuerzas más sutiles que chocan sobre el hombre
(el Espíritu) y sus vehículos, ha trazado sus efectos con no menos precisión que la ciencia
académica ha hecho con las relaciones del mar y el suelo, de la planta y el animal, a los
rayos del sol y de la luna.
Con este conocimiento podemos determinar el patrón astrológico de cada individuo
y conocer la potencia o la debilidad relativas de las diferentes fuerzas actuantes en cada
vida. De acuerdo con lo que hayamos alcanzado de dicho conocimiento, podemos
comenzar la formación sistemática y científica del carácter ¡y el carácter es destino!.
Nosotros observamos los periodos y estaciones que son cósmicamente ventajosos para el
desenvolvimiento de cualidades aún no desarrolladas, corrigiendo rasgos defectuosos y
eliminando inclinaciones destructivas.
La divina ciencia de la astrología revela las causas ocultas que trabajan en nuestras
vidas. Asesora al adulto con respecto a la vocación, a los padres en la guía de los niños, al
maestro en la dirección de los discípulos, al médico en el diagnóstico de las enfermedades;
de esa manera prestándoles ayuda a todos en cualquier situación en que se hallen.
Ningún otro tema dentro del margen del conocimiento humano parece contener
hasta la fecha, las posibilidades extendidas a los astrólogos para ayudar a los demás a su
propia dignidad como dioses-en-formación, a un entendimiento mayor de la ley universal y
a la verificación de nuestra eterna seguridad en los brazos acariciadores de la Vida Infinita
y el Ser Ilimitado.

***

del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher

EL ASTRÓLOGO


CAPÍTULO I


EL ASTRÓLOGO

El astrólogo pertenece a uno de tantos grupos de personas que motivadas por el amor impersonal procuran incrementar el mejoramiento de las condiciones humanas. El ha alcanzado un grado de desarrollo en que sus recursos internos destilados de encarnaciones pasadas son de tal cualidad y esfera que es preciso sean divulgados; en otras palabras, una parte de su conciencia ya no puede encontrar satisfacción en los niveles de experiencia
puramente personales o biológicos. (Desde luego, su servicio impersonal es una expresión de su desarrollo y experiencia como un ser humano; pero sus propósitos son para el mundo de los seres humanos en conjunto).
Consideremos al astrólogo a la luz de los “diseños astrológicos”:
En un círculo en blanco trace los diámetros horizontal y vertical. La cruz formada por estas dos líneas simboliza la seidad humana del Astrólogo: Un hombre - o una mujer - encarnado con propósitos de desenvolvimiento tratando con problemas, pruebas y tentaciones como hace cualquier otro; tal vez sujeto a una o muchas clases de pruebas a través del sufrimiento. Todo esto atañe a su parte personal, pero cuando añadimos la cúspide de la novena casa a este “patrón de la cruz” vemos que el astrólogo emerge de la
limitación de un mero ser humano. El símbolo de Júpiter colocado en la novena casa de este diseño describe su identidad esencial: Él es “hermano mayor” y maestro.
En su seidad humana sobre este plano, él es hermano de todos los que vienen a él en busca de orientación. Él reconoce que huella los mismos senderos esenciales que los demás; pero lo que lo diferencia de ellos es el compuesto de su cualidad amorosa impersonal, su margen de comprensión de las condiciones humanas y sus facultades mentales abstractas. Este compuesto eleva su conciencia a un nivel que trasciende las motivaciones biológicas básicas del pensamiento y el sentimiento; él ve a través de los conceptos de raza, religiones de grupo, castas, moldes de familia, patrones de relación física y aún del sexo mismo. Su acercamiento a sus “hermanos y hermanas menores” se basa en el estudio y comprensión de los patrones vibratorios de éstos - en otras palabras,
sus conciencias.
Su estudio fundamental es el de la naturaleza vibratoria de la entidad que llamamos humanidad en sus miríadas de expresiones y variaciones, manifestadas por impresiones y sentimientos subconscientes, gustos emocionales, cualidades y condiciones físicas y patrones de reacción a todos los departamentos de experiencia y de relación comunes a todos los seres humanos en su progreso evolutivo. La humanidad no solo es una familia - es
una cosa, un patrón particular de expresión de la vida -
El astrólogo es desde luego, una faceta de esa cosa; pero por la percepción y el entendimiento, él está en relación con la mayor parte de las otras facetas de esa cosa como está una persona en la ama de una montaña con aquellos que escalan la misma montaña o con aquellos que permanecen aún abajo en el valle. Él ya ha destilado, en su nivel evolutivo particular, algo que los trepadores en la falda de la montaña y aquellos en el valle están
destilando: Conciencia de principios universales y su expresión a través de los procesos de la vida humana. Él a su vez tiene aún montañas delante, y hay otros que han alcanzado atalayas que están más altas que el punto ocupado por él ahora. Pero la conciencia
impersonal es el denominador común de todos ellos. Esa es la esencia de la fraternidad que lo relaciona con aquellos que aún están trepando y los que van en su delantera. Él es hermano mayor para los primeros y hermano menor para los que van adelante. Pero todos ellos son hermanos para los que permanecen en los valles de conciencia puramente biológica y materialista.
La novena casa simboliza en nuestro diseño, el aspecto de conocimiento o sabiduría del astrólogo; su aspecto de amor está señalado por la undécima casa. Agregue al diseño el símbolo de Acuario sobre la cúspide de la undécima casa y coloque el símbolo de Urano en esa casa; sombree la novena y undécima casas para que sobresalgan del resto de la rueda; conecte estas dos casas añadiendo las líneas de las cúspides de la tercera y quinta casas, así
indicando un compuesto de dos patrones de polaridad:

1) El conocimiento elevado a su expresión trascendente de la sabiduría destilada de la experiencia;

2) El amor personal, como expresión creadora, elevado a su nivel espiritualizado del amor impersonal infinito a la humanidad - prescindiendo de los niveles de manifestación y de desarrollo de esta última -.

El aspecto amoroso de la conciencia del astrólogo - designado por la undécima casa y la esencia vibratoria de Urano - es la culminación de todas las casas de relación y la más
espiritualizada expresión de los signos de aire. La casa undécima es la Relación Humana en su expresión más proteica. Ella es la destilación de todos los patrones de relación - el poder del amor en su expresión como las “aguas de Vida”, la panacea de toda experiencia emocional, la meta final de todo amor humano -. Nosotros llamamos a este estado “Amistad” - la esencia de lo mejor que puede derivarse de la convivencia de la gente, no importa quien o lo que puedan ser ellos como individuos -.
Este aspecto de amor es por su propia naturaleza, la esencia fundida de los aspectos de amor de ambos sexos - o polaridades -. El astrólogo ha destilado hasta cierto punto por medio de su experiencia intensificada de encarnaciones pasadas, la comprensión de las características concernientes a los atributos masculinos y femeninos. Para cumplir su servicio él debe estar capacitado para penetrar en los problemas de los hombres y las mujeres y percibir los rumbos de la regeneración y la corrección.
La conciencia del astrólogo con respecto a este aspecto de amor, puede ser delineada más claramente por medio de otro diseño. (El que hemos estado considerando se refiere más particularmente a los rumbos evolutivos o senderos que deben atravesarse por uno que busca rendir servicio a través de la interpretación astrológica). El florecimiento de la conciencia amorosa del astrólogo es indicado por una rueda en blanco en la que las cúspides de la tercera, séptima y undécima casas son conectadas por líneas rectas formando un triángulo equilátero. Es interesante que un punto del triángulo - la tercera cúspide - está en el hemisferio inferior o hemisferio de la conciencia del ego; la séptima cúspide marca un
punto de equilibrio, siendo opuesta al Ascendente; la undécima cúspide, representando el nivel de conciencia de relación más alto, está en el hemisferio superior, o hemisferio de la conciencia anímica. Hay un elemento - un denominador común - de “fraternidad”, enlazando estas tres casas entre sí. La tercera casa es, en niveles biológicos, “hermanos y hermanas”; en una expresión más impersonal, ella es los “parientes y vecinos”; aún más
impersonal, son los “condiscípulos” - personas de cualquier edad o condición que están aprendiendo de la misma fuente de conocimientos, o que se están espiritualizando por la misma interpretación religiosa o filosófica -. La séptima casa es la relación fraternal de una persona - o conciencia - con una expresión complementaria - sexual o vibratoria -. La “fraternidad del matrimonio” puede describirse de esta manera: Un hombre y una mujer desempeñan en la convivencia, la progresión de la vida en experiencia amorosa y procreación. Marido y mujer, en este servicio de la vida, son verdaderamente hermano y hermana como una expresión de la conciencia de la tercera casa intensificada por los poderes compuestos de la atracción del deseo y la liberación del amor. La undécima casa, en el hemisferio de la conciencia anímica, es la trascendencia de los dos primeros puesto que ella es la conciencia de amor expresada hacia la entidad completa que llamamos humanidad y no está limitada en su expresión por estar confinada a una sola parte - o a partes selectas - de esa entidad como su objeto.
Por lo tanto el astrólogo de motivación espiritual debe mantenerse como un símbolo viviente de ese amor que no reconoce barreras ni limitaciones de ninguna clase, para su expresión.
Consideremos ahora un diseño que pueda tomarse como la representación de un retrato simbólico del astrólogo en sus factores compuestos de conciencia humana y conciencia espiritual. Utilizando una rueda con las casas en papel blanco, llene las primeras seis casas con un color oscuro-pardo, azul, etc., llene la séptima y octava casas en rojo - simbolizando los “fuegos” de la relación y la regeneración; las restantes cuatro casas
quedarán en blanco - símbolo de la conciencia espiritualizada. El cuadro resultante es el de un ser humano cuyos elementos vibratorios y ambientales son esencialmente los mismos de
cualquier otra persona; el ha experimentado gran desarrollo a través de la transmutación de sus vibraciones inferiores por los poderes espiritualizantes del idealismo, el amor, el servicio, el sacrificio, la autodisciplina y el cumplimiento de la responsabilidad. El ha sido
muchas cosas - como trabajador; él ha realizado la mayor parte de los patrones de experiencia en la relación amorosa - como varón y como hembra; él es - o ha sido - algo de artista porque sus percepciones mentales incluyen un entendimiento de lo simbólico y de lo abstracto. El está consciente del drama de la vida y es sensible a los matices de los pensamientos y sentimientos humanos tal como se presentan en los problemas que él estudia. El conoce el mal; pero su mente y su corazón están puestos en el bien. El estudia
problemas para cumplir el propósito de encontrar sus soluciones. Como su motivación es  amorosa él irradia estimulo, neutraliza el temor, ilumina la conciencia de sus hermanos y hermanas poniéndolos alerta de sus fuerzas y poderes. El es - y sé da cuenta que es - una “puerta abierta” a través de la cual todos aquellos que lo deseen pueden pasar de la oscuridad de sus patrones irredimidos a la luz del conocimiento propio. El no aprueba ni rechaza nada de lo que ve en cualquier horóscopo - él mantiene el sentimiento personal fuera del cuadro - porque reconoce que todo mapa es una representación del bien por llegar a ser.
Con respecto al cliente que pide su ayuda lo vemos representado por este diseño:
Una rueda con las primeras seis casas coloreadas o sombreadas, las seis casas superiores quedando en blanco. En este diseño las casas inferiores sombreadas representan al cliente con su problema; las casas en blanco representan al astrólogo y su conciencia
espiritualizada. Todos los problemas humanos están arraigados en expresiones irredimidas de las primeras seis casas; ellos son traídos a su foco más intenso a través de la acción compuesta de la séptima y octava casas y las soluciones son encontradas en los poderes
regeneradores de las últimas cuatro casas. En este diseño el astrólogo refleja las potencialidades regeneradoras del cliente. De este modo él está representado como el otro yo, o yo superior del cliente. La acción magnética del poder amoroso atrajo el cliente al
astrólogo, que está pendiente de auxiliar a todos los que lo necesitan y por los poderes destilados de su conciencia regeneradora, él está capacitado para estudiar el mapa del
cliente y de arrojar un rayo de luz hacia los rincones obscuros y percibir el correctivo espiritual necesitado para la conciencia del cliente hacia su problema.
El astrólogo, que está en contacto con el cliente, tiene la responsabilidad de descartar todos los patrones de perturbación personal mientras lleva a cabo la tarea de leerle el horóscopo. Él debe ser el hemisferio blanco y en el caso que esté tratando con una
perturbación personal profunda seria mejor plan diferir la lectura hasta que él pueda establecer el equilibrio interno. Reconociendo la cualidad impersonal de su servicio, él sabe que él es un instrumento por el cual lo bueno del cliente se pone de manifiesto y él no tiene
realmente ningún derecho de imponer al ya perturbado o aprensivo cliente sus propias fricciones internas. Su responsabilidad es reflejar la luz, claramente, poderosamente y firmemente.
Ya que todas las formas de servicio acarrean ciertos patrones característicos de prueba para los aspirantes, sería bueno considerar alguna de las pruebas principales que tarde o temprano habrán de encararse por todos los astrólogos.
La gran responsabilidad del astrólogo es mantener su punto de vista libre de todo falso reclamo de orgullo y exceso de poder. Estas tentaciones son muy sutiles y pueden ser muy difíciles de notarse conscientemente. Para leer un horóscopo sensiblemente pone en
las manos del astrólogo cierto poder sobre la mente y emociones de su cliente; el último siendo hasta cierto punto dependiente del astrólogo, puede tender a sentir y expresar cierta reverencia hacia el astrólogo que puede ser muy lisonjera a su conciencia humana. El
astrólogo debe mantener respeto a su propia instrumentación; si lo hace no caerá en la trampa de permitir que su habilidad se convierta en fuente de halago a vanidades latentes; él por el contrario la dejará permanecer como una “vela ardiendo brillantemente en el altar del servicio espiritual”.
El astrólogo sirve mejor si puede mantener el rendimiento de su servicio libre de todo reclamo limitador de remuneración financiera. Si él puede ganarse la vida de otro modo y hace su trabajo astrológico como una expresión creadora, él tiene una oportunidad
mucho mejor de mantener sus canales abiertos y despejados. El cliente tiene perfecto derecho de compensar si así lo desea, ya que él quiere establecer el equilibrio en relación con el astrólogo por lo que él considere recto intercambio y para expresar su aprecio. No
obstante, la remuneración financiera no se debe dejar convertir en un factor estático para el astrólogo si éste ha de mantenerse como un símbolo de ofrenda universal. Desde el momento en que él establece un plan de cargo específico por sus servicios se arriesga a
aislarse de mucha gente que puede necesitar su ayuda; pero que no la pueden pedir porque no pueden pagarla. En resumen, el astrólogo que mantiene sus canales de servicios abiertos y libres es el que sirve mejor, más completamente, más felizmente y más espiritualmente.

***

del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher

*


EL MÁNDALA ASTROLÓGICO


CAPÍTULO II


EL MÁNDALA ASTROLÓGICO

Un mándala es un diseño abstracto utilizado por el artista creador para la
concentración y la meditación. El mándala pinta la esencia de un concepto artístico;
mediante la meditación sobre éste el artista concentra sus facultades inspiradoras a las
cuales da forma posteriormente por medio de la pintura, la escultura o cualquier medio que
use el artista para su expresión.
El astrólogo es un artista interpretador cuyo mándala esencial es el diseño conocido
comúnmente como el horóscopo natural. Coloque en una rueda, los símbolos de los signos
zodiacales sobre las cúspides en el orden corriente, empezando con Aries en la cúspide del
Ascendente, Tauro en la segunda, etc. Entonces ponga los símbolos del Sol, la Luna y los
planetas en los signos y casas de su dignidad: Marte en Aries, primera casa; Venus en
Tauro y en Libra, segunda y séptima casas; Mercurio en Géminis y Virgo, tercera y sexta
casas; la Luna en Cáncer, cuarta casa; el Sol en Leo, quinta casa; Plutón en Escorpión,
octava casa; Júpiter en Sagitario, novena casa; Saturno en Capricornio, décima casa; Urano
en Acuario, undécima casa; Neptuno en Piscis, duodécima casa.
El autor considera que el diseño resultante de la ubicación de estos símbolos
alrededor de un círculo conteniendo doce secciones iguales, es el mándala más grande
creado por la mente del hombre. Es el símbolo compuesto de la naturaleza vibratoria de la
entidad que llamamos humanidad. El horóscopo calculado para la encamación de cualquier
ser humano es una variación de este mándala; los mismos elementos esenciales se
encuentran en todo horóscopo humano, cualificado en sus cálculos sólo por las
especializaciones de fecha, hora y lugar de nacimiento.
Este “Gran Mándala”, como lo llamaremos, es un símbolo compuesto de tal
magnitud y complejidad que la imaginación se hace vacilante en su contemplación. Es
bueno crear el mándala paso a paso desde su comienzo:

En una hoja de papel en blanco calcule el centro exacto y ponga ahí un punto. Este
punto es el símbolo de la Conciencia que hace posible la manifestación de una galaxia, de
un sistema solar o la encamación de un ser humano. Es el símbolo esencial de la “seidad”
en todos los planos.
Trace un línea vertical a través del punto a todo lo largo del papel; esta línea
representa el principio dinámico, vigorizante de la Naturaleza - el símbolo de la generación
cósmica, la “seidad” en el proceso de tomar forma, el símbolo esencial del sexo masculino-.
Ahora trace levemente una línea horizontal a través del punto a todo lo ancho del papel;
esta línea es el aspecto subjetivo de la “seidad”, el símbolo esencial de la Forma misma, el
principio femenino de la Naturaleza - aquello que es vigorizado o sobre lo cual se actúa -.
El cuadro representa hasta aquí una irradiación desde un punto central - la Conciencia, un
compuesto de los principios dinámicos y subjetivos, las líneas de fuerza esenciales por las
cuales se efectúa la manifestación, el patrón de la cruz que representa el símbolo eterno de
la “seidad objetivada” -. Esta parte del diseño - un abstracto geométrico - puede
denominarse el mándala básico y puede ser utilizado para la meditación por todos los
astrólogos. Él es el esqueleto de toda la estructura horoscópica, la representación de la
Paternidad-Maternidad de Dios y el símbolo esencial del sexo cósmico que resulta en la
manifestación física.
Existe algo indefinido acerca de la apariencia del mándala básico antes descrito; las
líneas desde el punto central pueden extenderse indefinidamente - de este modo, se
transmite una impresión de caos o algo sin forma -. Como quiera que la manifestación
(encarnación) sirve el propósito de la evolución y las fuerzas evolutivas siempre requieren
formas específicas como instrumentos, nosotros ahora damos el siguiente paso para crear
un campo de propósitos evolutivos en nuestro mándala básico.
Con la punta de un compás en el punto descrito, trace, un círculo cuya
circunferencia por supuesto interceptará dos veces las líneas: vertical-dinámica y la
horizontal-subjetiva. Como todos los puntos en la circunferencia de un círculo están
equidistantes del centro, nosotros ahora hemos creado simbólicamente un campo perfecto
designando un instrumento para las fuerzas evolutivas; todos los cuatro sectores del círculo
son iguales en área como los son los hemisferios superiores en inferior y los dos laterales o
verticales.
Borre ahora las líneas leves fuera del círculo, intensifique la circunferencia del
círculo y las líneas vertical y horizontal dentro de éste. El resultado puede denominarse el
“Mándala de la Encarnación”. Su forma es definida - una cosa encerrada en la que pueden
operar ciertas especializaciones de las fuerzas evolutivas -. Este Mándala de la Encarnación
puede usarse como un punto focal para la meditación desde dos puntos de vista:

1) Desde adentro hacia afuera y

2) desde afuera hacia adentro.
El astrólogo debe hacer su habilidad interpretadora de tal flexibilidad que nunca
pierda de vista la significación espiritual de cualquier mapa que estudie.

1) Desde adentro hacia afuera: La Voluntad creadora de Dios expresándose a través
de una manifestación específica para propósitos evolutivos, la espiritualidad esencial de
toda manifestación; la chispa de Dios inherente en la conciencia de todo ser humano
irradiando en todo factor de la experiencia del individuo.

2) Desde afuera hacia adentro: El Amor Divino y la Sabiduría Divina cobijando e
interpretando todo, punto de manifestación; estando la manifestación “encerrada dentro de
los Brazos Divinos y Siempre a la vista de los Ojos Divinos”; el ser humano mira en su
conciencia para buscar la fuente de sus condiciones y los canales para sus mejores
expresiones; él se vuelve hacia adentro para darse cuenta de sus poderes y potencialidades;
su conciencia es reflejada por su condición externa - las irradiaciones desde el Centro - pero
el Centro permanece eternamente el origen de todo lo que él experimenta. La “Vida” de un
horóscopo está dentro de la circunferencia, no fuera de ella; por lo tanto, nosotros no
encontramos nuestras soluciones esenciales fuera de nosotros mismos, sino en nuestra
expresión particular de la Conciencia Eterna y nuestra percepción cada vez más profunda
de ella.
Aunque parece sencillo, el circulo con su división en cuadrantes por dos líneas
rectas es un mándala de enorme complejidad. Si consideramos que el círculo mismo es
activado al ser bisecado por la línea horizontal, los dos hemisferios mismos resultantes de
esta bisección son indiferenciados e inactivados; su activación se hace posible por la línea
vertical.
Cada bisección simboliza el Principio Cósmico de Dualidad - “duo-unicidad” -. Lo
“Dinámico” y “Subjetivo” son atributos inherentes de cualquier parte de cualquier
manifestación. Como tales estas dos palabras en conjunto, son expresadas por la palabra
“sexo” cuando se refieren a la Vida encarnada. El sexo, activado es generación y
regeneración - la progresión de la Vida -. Cualquiera de los dos pares de hemisferios en
contigüidad resulta en el Uno compuesto, ninguno de los cuales puede representar la Vida
funcionando creadoramente sin la ignición “friccional” del otro par. Para la meditación
trace círculos con estas bisecciones representadas individualmente; cada par de hemisferios
puede tomarse como la imagen de una expresión de generación cósmica.
Ahora se le dará abstractamente dimensión adicional a la representación plana, de
dos dimensiones del círculo cuadrado.
El Mándala de la Encarnación es una matriz esencial; pero la encarnación implica la
expresión de esa matriz en forma física. Los términos longitud, altura y fondo son
generalmente tomados como tres expresiones diferentes de dimensión física. Cuando
consideramos que toda manifestación física es tridimensional comprendemos que la
longitud, altura y fondo son tres atributos de una dimensión esencial - la dimensión de la
manifestación física -. Cada uno de los cuatro cuadrantes del Mándala de la Encarnación es
un nivel especializado de Conciencia, y correspondientemente, de experiencias. Como
quiera que la experiencia es reflejada en la dimensión de la manifestación física e
interpretada por la conciencia, le aplicaremos el principio de tres dimensiones en una al
Mándala de la Encarnación.
Desde él centro del círculo o por cuatro diámetros más de polaridad, subdividido
cada cuadrante en tres secciones iguales. Esta acción es la división dúo-décupla de la rueda
que nosotros usamos como las casas ambientales del horóscopo. Las tres dimensiones de
cada sector no son largo, altura y fondo, sino que son en términos de los signos,
dimensiones de conciencia reflejadas por las casas como dimensiones de experiencia.
La dimensión de la primera casa de cada cuadrante (primera, cuarta, séptima y
décima casas) es la declaración del Ser - el “Yo Soy”: Primera casa, yo soy un individuo;
cuarta casa, yo soy un aspecto individual de una entidad llamada grupo de familia o
conciencia de familia; séptima casa, yo soy uno de los dos factores de un patrón de relación
emocional intensamente enfocado; décima casa, yo soy un aspecto individual de la entidad
llamada humanidad -.
La dimensión de la segunda casa de cada cuadrante (segunda, quinta, octava y
undécima casas) es la posesión de recurso emocional por la cual es sostenida la vida de la
casa previa cardinal. Segunda casa, mi vida física es sostenida materialmente por el
ejercicio de mi conciencia de posesión o mayordomía y por intercambio con otras personas;
quinta casa, mi conciencia de familia sostenida por las liberaciones de mi recurso de amor
creador; octava casa, mi conciencia de relación es sostenida por la transmutación de mis
fuerzas de deseo a través del ejercicio de mi conciencia amorosa en intercambio emocional
con mis complementos; undécima casa, mi identidad como un aspecto de la entidad
universal - la humanidad - es sostenida por el ejercicio de mi conciencia amorosa
impersonal, espiritualizada.
La dimensión de la tercera casa de cada cuadrante (la tercera, sexta, novena y
duodécima casas) es la destilación impersonal de las dos casas previas. Tercera casa:
facultades intelectuales por las cuales yo identifico el mundo de las formas; sexta casa, mi
creación expresada como servicio a la vida mediante lo mejor que pueda como trabajador;
novena casa, sabiduría – comprensión espiritual - destilada de la regeneración del deseo a
través de la relación amorosa; casa duodécima, mi conciencia de servir universalmente, mis
redenciones necesitadas de la encarnación anterior que ha impelido la presente, el grado de
conciencia cósmica destilado del cumplimiento perfecto de todas las responsabilidades a
través del amor espiritualizado.
La dimensión trina es expresada con respecto a la rueda en conjunto por los “gran
trinos”; los triángulos equiláteros que se forman conectando las cúspides de: 1) la primera,
quinta y novena casas; 2) la segunda, sexta y décima casas; 3) la tercera, séptima y
undécima casas; y 4) la cuarta, octava y duodécima casas. Estos trinos pertenecen
respectivamente, a los cuatro elementos: 1) Fuego: Espíritu; 2) Tierra: Conciencia de
evaluación de las formas; 3) Aire: Conciencia de identificación y relación; 4) Agua:
Respuesta emocional - el principio de la vibración simpática -.
Se sugiere aquí unos patrones de mándala básicos:

1) Doce ruedas, cada una con los signos en las cúspides en orden, cada una con un
Ascendente diferente; cada uno de estos mándalas puede ser utilizado para la meditación,
en las cruces cardinal, tija y común, en los trinos de fuego, de tierra, de aire y de agua, y los
sectores de fuego-aire y tierra-agua.

2) Mándala planetario ambiental - un principio planetario expresándose a través de
una casa particular - puede encontrarse en diez grupos de doce ruedas cada uno: Cada
grupo pertenece a la ubicación de cada uno de los diez planetas (el Sol, la Luna y ocho
planetas) en cada una de las doce casas, omitiendo la colocación de los signos.

3) Mándalas planetarios vibratorios pueden ser creados por medio de ruedas con los
signos en las cúspides - colocando el planeta bajo consideración en cada uno de los doce
signos y estudiarlo prescindiendo de la ubicación en la casa -.

4) Síntesis de los grupos 2 y 3: Mándalas para la meditación sobre la regencia del
Ascendente: Doce ruedas con los signos en sucesión para cada uno de los diez planetas
como regente del Ascendente - habiendo de colocarse el regente en cada una de las doce
casas -.

5) Elaboración del número 4 en concepto de meditación sobre el regente del
Ascendente por su ubicación por sector: 1) las casas primera, segunda y tercera; 2) las casas
cuarta, quinta y sexta; 3) las casas séptima, octava y novena; 4) las casas décima, undécima
y duodécima.
Pueden extraerse mándalas simples y complejos de cualquier horóscopo natal. He
aquí algunas sugerencias por las cuales el estudiante puede concentrar su habilidad
sintetizante:

1) Tome de un mapa dado todos los planetas dignificados y colóquelos en una rueda
con las posiciones de los signos natales en las cúspides; medite sobre la ubicación de estas
esencias vibratorias concentradas en el sentido de la regencia de sus casas, casa de
ubicación y sector o cuadrante de ubicación.

2) De un mapa natal dado, extraiga cualquier cuadratura u oposición específica y
cualquiera de sus medios regeneradores (un planeta formando un trino o sextil con
cualquiera de los planetas afligidos); medite sobre este mándala desde todo punto de vista
posible que abra su conciencia a las pistas de alivio para el patrón afligido.

3) Se sugiere se extraiga el mándala de Saturno de todo mapa natal estudiado
colocando a Saturno y todos los planetas que lo aspecten en una rueda con los signos en las
cúspides. Interprete a Saturno como el principio del cumplimiento de responsabilidad, y
medite sobre su significación en el mapa desde todos los acercamientos.

4) Los más importantes de todos los mándalas extraídos de un horóscopo natal son
aquellos que pertenecen a la duodécima casa. En conjunto estos dan las pistas para el por
qué y la razón de la encarnación presente. Se sugiere un mándala para ser aplicado a una
rueda con cúspides de signo natal para factor aislado perteneciente a la casa duodécima del
horóscopo natal: signo, casa y sector de ubicación del regente; colocación vibratoria y
ambiental de cada planeta formando aspecto al regente; cada condición concerniente a
cualquier planeta en la duodécima casa y por último, un mándala compuesto de los signos
en la duodécima cúspide y el Ascendente, y la ubicación de sus regentes planetarios.

***

del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher

*

ASTROLOGÍA DE LUZ BLANCA


CAPÍTULO III


ASTROLOGÍA DE LUZ BLANCA

La esencia del servicio espiritual de cualquier clase es efectuada por la persona que
transmuta las áreas negativas de su propio subconsciente, fortalece y disciplina sus
facultades mentales, mantiene su conciencia del corazón animada con el poder del amor y
busca siempre percibir lo mejor en los otros. La percepción del bien verdadero o del bien
potencial en los otros es una ignición que tarde o temprano hace posible la expresión de ese
bien. La esencia del progreso evolutivo es la conciencia siempre en desarrollo del Bien;
nosotros como individuos contribuimos al progreso de la raza en conjunto cuando, por
medio de la conciencia regenerada, podemos alertar a otros al reconocimiento de sus más
altas potencialidades para la realización de talentos y habilidades, la salud, el amor y el
éxito en cualquier campo de actividad.
El término “luz blanca” es una expresión simbólica de esta conciencia. El blanco es
el compuesto de todas las refracciones del color; en su forma más pura representa el
símbolo de la vibración de la conciencia que está centrada en Dios. Las refracciones de la
luz blanca pueden mencionarse o considerarse como cualidades anímicas, correspondiendo
espiritualmente con las variaciones encontradas en los espectros de los colores. Cada uno
de estos colores manifiesta el principio de la diversidad como una expresión de unidad, en
que cada cualidad tiene sus esferas vibratorias desde los aspectos irredimidos más
primitivos a los más regenerados y altamente espiritualizados. Mientras mayor grado de
pureza de los compuestos blancos luminosos, mejores expresiones vibratorias visuales
como símbolo de conciencia perfeccionada.
El astrólogo, en su estudio de horóscopos de seres humanos, está en realidad
estudiando, analizando, sintetizando e interpretando patrones vibratorios de cualidades
anímicas que representan todas las posibles esferas de desarrollo y su reflexión en el mundo
de las formas, como patrones de experiencia. La conciencia artística del pintor por ejemplo,
es reflejada por lo que aparece en sus lienzos; la del músico se manifiesta por lo que brota
de su instrumento.
El astrólogo, que también es un artista interpretador, expresa su conciencia por la
manera en que interpreta los horóscopos de otros; los horóscopos son sus instrumentos -
correspondientes al pincel, los colores y el lienzo del pintor, y al violín del músico -. La
conciencia del bien, del astrólogo, corresponde al compuesto de las percepciones artísticas
del interpretador estético. La inspiración es la ignición de todas las conciencias que están
ajustadas a la verdad y a la belleza; para el astrólogo, esta ignición se hace posible cuando
él carga su conciencia con el deseo de interpretar el horóscopo de acuerdo con lo mejor de
todas sus potencialidades. Esto significa que él hace de su meta interpretativa fundamental
la de alertar al cliente hada el reconocimiento de lo mejor y más fino de los tonos y colores
anímicos de este último.
La impersonalidad del servicio del astrólogo hace imperativo que cuando él está en
su labor eleve su conciencia de los patrones degradantes de sentimiento y emoción
personales. Sugerimos como técnica preparatoria para desarrollar esta facultad, la
meditación sobre el mándala siguiente: un círculo en blanco, pero con un punto redondo en
el centro exacto. Este mándala es la representación impersonal más perfecta que puede
hacerse del horóscopo. No transmite patrón de experiencia, patrón emocional, ni tampoco
fricción, pena ni dificultad. El punto en el centro puede representar el propósito de la tarea
del astrólogo. Es de un solo punto, condensado e indiferenciado. Ese propósito ha de ser
una fuente de iluminación espiritual para el cliente y cuando se enfoca y se concentra la
meditación misma sobre ese propósito las degradaciones personales se desvanecen de la
conciencia del astrólogo. De esta manera, el astrólogo se hace “luz blanca”, su siguiente
paso es hacer “luz blanca” a su cliente. Él lo hace añadiendo al mándala mencionado los
diámetros vertical y horizontal; el resultado es el retrato más abstracto e impersonal que
puede hacerse de un ser humano. Este mándala es un cuadro compuesto de la conciencia
espiritual - el punto central; el estado de encarnación física es la cruz formada por las líneas
rectas, y la envoltura del círculo perfecto es el poder divino, el amor divino y la sabiduría
divina. El mándala representa a un ser humano que está consciente de su origen espiritual y
de la espiritualidad de la encarnación. La conciencia de luz blanca del astrólogo hacia el
cliente se despliega mediante la meditación sobre este cuadro.
El siguiente paso en el desarrollo de conciencia de luz blanca es que el astrólogo
agregue los otros diámetros al mándala en referencia, completando así la rueda horoscópica
dúo-décupla. El mándala presenta ahora el cuadro del cliente como sujeto a los mismos
patrones generales de experiencia y relación que son comunes a todos los demás seres
humanos. Estas doce “casas” son los “cuartos” de la casa en que vive durante la
encarnación la entidad Humanidad. Cada una es tan necesaria como todas las otras, cada
una tiene su significación particularizada en la experiencia, y cada una es un taller para la
creación de mayor bien en todos los planos de expresión y realización humanos.
El mándala tal como aparece ahora, es el patrón esencial de todos los horóscopos.
La meditación sobre él, como una representación de la vida humana, puede hacerse por
todos los astrólogos de modo que la realización del propósito evolutivo en la vida humana
pueda hacerse más honda y más clara cada día. Todo horóscopo percibido como una
“expresión de variación” de su mándala tiene mucho mejor oportunidad de ser interpretado
sensitiva e intuitivamente; sin esta preparación de “Iluminación Blanca del patrón básico”,
el astrólogo corre el riesgo de enredarse mentalmente entre todos los factores complejos de
un horóscopo natal. Además - y esto es importante - puesto que los horóscopos representan
a personas, el astrólogo desarrolla la sensibilidad de hacerla automáticamente “luz blanca”
a la gente cuando se relaciona con ella en su vida diaria. Esto es un desarrollo natural de su
meditación diaria de luz blanca sobre el mándala astrológico porque él arroja hacia la gente
una conciencia que se ha ido enfocando más y más en perfecciones.
Con el diseño abstracto ahora empezamos a aplicar la técnica de luz blanca a las
variaciones personales; dejamos el patrón universal para considerar patrones particulares.
La vieja admonición: “la caridad empieza por casa”, puede repetirse aquí de esta
manera: el desarrollo de la técnica de luz blanca empieza con la meditación del astrólogo
sobre su propio mapa. Él, un ser humano, tiene el mismo patrón esencial que cualquier otro
ser humano. Pero sus particulares difieren hasta cierto punto de aquellos de cualquier otro.
El ser un astrólogo no lo exime automáticamente de sus patrones de sentimientos
personales en la forma de prejuicio, resentimiento, falso orgullo, envidia, etc. Sin embargo,
el hecho de ser un astrólogo le impone la responsabilidad de trascender estos negativos tan
pronto y tan completamente como le sea posible. Sus negativos pueden congelar y
cristalizar como los de cualquier otra persona, así que él, el astrólogo, debe tomar su
conciencia impersonal a sí mismo, el ser humano. Esta es una verdad: al grado que un
astrólogo permanece fijo en patrones reaccionales negativos él limita sus habilidades
interpretadoras. En ese estado él transpone sus propios negativos a patrones similares que él
puede encontrar en el mapa de otro. Por ejemplo: un astrólogo varón se ha fijado en un
patrón de aversión hacia una expresión femenina específica de la vida humana. Él tiene un
profundo sentimiento subconsciente de aversión o animosidad hacia esa expresión - el
resultado de su reacción a la experiencia de un problema en alguna ocasión del pasado -. Él
no ha descargado nunca ese sentimiento de fricción de su subconsciente. Nos preguntamos:
¿cómo puede él interpretar adecuadamente y resolver psicológica o espiritualmente una
condición similar que él encuentra en el mapa de otro varón? Hay astrólogos que,
motivados por hondos impulsos hacia la autodefensa y autojustificación no pueden
interpretar correctamente ciertos patrones en sus mapas que otros pueden ver de una ojeada.
Se necesita urgentemente un poquito de luz blanca en ese punto.
Nosotros los astrólogos, como cosa general, no encontramos dificultad en “alumbrar
con luz blanca” las doce casas del mapa. Las casas representan cuadros de patrones de
experiencia básicos y como tales transmiten un significado impersonal más directo. Pero
parece que algunos de nosotros lo tomamos para ciertos planetas y aspectos planetarios.
¿Por qué? Porque los planetas son los enfoques de la conciencia y algunos de los patrones
que forman en relación entre si pintan la fricción y las pruebas de los patrones de la
conciencia. Nosotros tenemos la tendencia de considerar malo, perverso o infortunado
cualquier patrón de experiencia que enciende nuestros niveles de conciencia irredimidos,
así haciéndonos experimentar reacciones de dolor. Aquellas que encienden nuestros niveles
regeneradores de conciencia las interpretamos como benéficas, afortunadas y felices. El
compuesto simbólico que llamamos negro - perverso, doloroso o malo - debe trabajarse a
través de la alquimia de la experiencia regeneradora y transmutarse en lo que llamamos
blanco. ¿Por qué entonces no aprendemos a percibir la blancura inherente en todas las
cualidades y relaciones planetarias? Esto abarca la fase interpretativa de la astrología de luz
blanca.
La blancura de cualquier planeta es el principio de vida que está simbolizado por
ese planeta. La diversidad de expresión de cualquier planeta es simplemente otra forma de
decir: la diversidad de expresión de la conciencia humana. Usted está consciente de estos
principios de acuerdo con su desarrollo; de acuerdo con su falta de desarrollo usted no está
consciente del sentido y significación de estos principios. El propósito de alumbrar con luz
blanca cualquier cosa es para hacerse más consciente de su sentido espiritual.
Por más claramente que usted como astrólogo pueda delinear y entender el mapa de
otra persona, se sugiere que se adopte un plan por el cual usted se haga más perceptivo de
su propia blancura. Este plan implica la meditación sobre varios mándalas extraídos de su
propio mapa; un mándala para cada uno de sus planetas. Estos mándalas no implicarán el
uso de números en ninguna forma ya que el número implica limitación y la blancura es
ilimitada. No permita el uso de una sola palabra clave negativa y degradante en estas
interpretaciones. Use solamente palabras que transmitan niveles de conciencia
espiritualizada.
El mándala para la posición de su Sol será un círculo con las doce casas: el símbolo
de Leo en su cúspide de Leo; el símbolo del Sol colocado en la casa y signo donde usted lo
tiene; el símbolo de su signo Solar colocado en su cúspide apropiada. Este es el cuadro
concentrado de su Sol visto con la luz blanca. Sintetice por palabras-clave espirituales cada
factor de este cuadro – es la esencia espiritualizada de su conciencia Solar, su fuerza de
voluntad y propósitos, la irradiación del amor creador.
El mándala de su Venus: una rueda como la mencionada antes con los símbolos de
Tauro y Libra en las cúspides apropiadas para su mapa; el símbolo de Venus - el símbolo
abstracto de la conciencia femenina realizada, los refinamientos del alma, la conciencia
estética, la capacidad para la cooperación, etc., para ser colocado en la casa y signo donde
usted lo tiene, el símbolo del signo que contiene a Venus colocado en la cúspide apropiada
para su mapa -. Y así sucesivamente, un mándala para cada uno de los otros planetas.
La impresión transmitida por cada uno de sus mándalas planetarios es la de un color
puro - una luz flameando sin impedimento -. No hay complicaciones ni limitaciones
implicadas para la habilidad del planeta de irradiar a toda su capacidad.
Su horóscopo de luz blanca es el compuesto de lodos sus mándalas planetarios: una
rueda con sus signos en las cúspides, sus planetas colocados de acuerdo con las casas y los
signos en que usted lo tiene. Utilizando los principios más espirituales como palabras-clave,
usted ahora interpreta su mapa como una representación de lo más elevado y mejor que
usted es capaz de experimentar y realizar en esta encarnación. Su mapa en esta forma es un
retrato astrológico de su yo ideal.
El siguiente paso es extraer un mándala de luz blanca, de la misma manera, que
antes descrito, para cada uno de sus aspectos de cuadratura y oposición; nosotros
llamaremos estos patrones mándalas de aspecto. No coloque los grados planetarios en el
mándala de aspecto, pero medite con palabras-clave espirituales sobre los dos planetas
implicados. Como cada planeta en un mándala de aspecto llamea con la misma luz pura
esencial que en su propio mándala, usted está ejercitando ahora la facultad de la síntesis de
iluminar con luz blanca un patrón doble. Siga el mismo plan en la aplicación a sus aspectos
compuestos (implicando tres o más planetas).
Una vez hecha la preparación de luz blanca, las cuadraturas y oposiciones en su
mapa natal se verán clara y verdaderamente que son el proceso de experiencia y reacciones
a la experiencia por las cuales usted regenera su vida en todos los planos. En conclusión, se
ofrece esta exposición para su consideración espiritual: la regeneración de la conciencia no
es para el propósito de hacer trinos para el futuro, sino que es para el propósito de
desenvolver la conciencia de Dios a través de la expresión de sus planetas de acuerdo con
los principios de luz blanca espiritualizados de éstos.

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del libro " Estudios de Astrología III ", de Elman Bacher

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